Después de semanas dominadas por las tormentas, el ambiente fresco y una primavera bastante contenida, el tiempo prepara un giro radical en La Rioja. En apenas unos días pasaremos de hablar de inestabilidad a hacerlo de calor plenamente veraniego.
La responsable será una configuración atmosférica muy eficiente para disparar las temperaturas: una gran área depresionaria sobre el Atlántico favorecerá el ascenso de una dorsal anticiclónica subtropical desde el norte de África, abriendo un auténtico pasillo de aire cálido hacia la Península y, de lleno, hacia La Rioja.
Un episodio de calor muy adelantado para la época: hasta 35ºC en el valle
Las previsiones apuntan a que las anomalías térmicas podrían situarse entre +10 y +14ºC respecto a la media climática, valores muy llamativos para finales de mayo. El ascenso térmico será rápido y progresivo durante la semana, alcanzando previsiblemente su punto álgido entre el jueves 21 y, sobre todo, el viernes 22 de mayo.

Logroño podría rozar los 35ºC durante el pico térmico, aunque si hablamos de potencial para alcanzar esos valores, Calahorra y Alfaro tienen muchas papeletas para hacerlo gracias a su posición más favorable dentro del valle del Ebro.
Más al oeste, municipios como Haro podrían moverse alrededor de los 33ºC, mientras que incluso en la Ibérica podrían alcanzarse o superarse localmente los 30ºC, algo poco habitual para estas fechas.
¿Estamos ante un evento extraordinario?
No estamos ante un episodio sin precedentes, ya hemos visto situaciones similares otros años a finales de mayo, pero sí ante un episodio claramente significativo.
Algunos productos probabilísticos, como el EFI (Extrem Forecast Index, ECMWF) sitúan este episodio en percentiles próximos a 0,8–1 respecto al comportamiento histórico del aire cálido para la época (cuanto más cerca de 1, más extraordinaria se considera la situación).

El riesgo no está solo en el calor: nuestros cuerpos aún no están preparados
Conviene dejar una idea clara: no esperamos un episodio extremo por temperatura absoluta, pero sí un episodio potencialmente «exigente» desde el punto de vista biológico y nuestra propia adaptación térmica.
Venimos de semanas con temperaturas moderadas y el organismo todavía no ha tenido tiempo de adaptarse al calor. Ese cambio brusco suele aumentar la sensación de fatiga, empeorar la tolerancia al ejercicio y favorecer pequeños golpes de calor o deshidrataciones.
Por eso, conviene empezar a «comportarse» ya como si fuera verano y seguir las siguientes recomendaciones:

Y recordad que aunque el calor llega… nuestros cuerpos todavía siguen en modo primavera.
No te pierdas ninguna predicción
Únete a nuestro canal de WhatsApp y recibe alertas meteorológicas y predicciones directamente en tu móvil.



