Llega octubre y empieza una de esas situaciones meteorológicas que todos reconocemos: sales de casa con chaqueta porque hace fresco, te sientas cinco minutos al sol y te sobra absolutamente todo… pero cambias de acera, entras en la sombra y vuelves a buscarla desesperadamente. “Al sol me aso y a la sombra me congelo” podría ser perfectamente el lema meteorológico del mes.
No es que la temperatura cambie diez grados al cruzar una calle. La explicación está en cómo nuestro cuerpo intercambia energía con el entorno y, especialmente, en el contraste entre la radiación solar directa, unas temperaturas del aire ya bastante más frescas y una considerable amplitud térmica entre la mañana y la tarde.
«En octubre, de la sombra huye»: un refrán con bastante meteorología detrás
El refrán «En octubre, de la sombra huye» resume muy bien una de las sensaciones más características del otoño: el sol todavía calienta, pero fuera de él el ambiente puede resultar claramente más fresco.
A estas alturas del año el Sol está cada día más bajo sobre el horizonte y tenemos menos horas de luz, mientras que las noches son ya suficientemente largas como para permitir un enfriamiento notable de la superficie. Pero durante las horas centrales de una jornada despejada, especialmente en un lugar como el valle del Ebro, todavía recibimos una cantidad importante de radiación solar.
Y ahí aparece la curiosa situación de octubre: una temperatura del aire de 16, 18 o 20 ºC puede parecernos muy agradable (incluso cálida), sentados al sol, mientras que exactamente con la misma temperatura buscamos una chaqueta en cuanto nos colocamos a la sombra y encima sopla algo de viento.

Nuestros antepasados no hablaban de balance radiativo o temperatura radiante media, pero el refranero ya había señalado perfectamente el fenómeno.
¿Por qué al sol sentimos tanto calor y a la sombra tanto frío?
La principal diferencia no está en la temperatura del aire, sino en la radiación que recibe nuestro cuerpo: al sol absorbemos directamente energía solar que desaparece casi por completo cuando entramos en la sombra.
Cuando una aplicación meteorológica nos dice que hay 18 ºC, hablamos de la temperatura del aire medida evitando que el termómetro reciba directamente la radiación solar. De hecho, AEMET recuerda que un termómetro expuesto al Sol se calentaría por radiación y dejaría de representar correctamente la temperatura del aire. Nuestro cuerpo, sin embargo, sí está expuesto al Sol.

La radiación solar de onda corta alcanza directamente nuestra piel y nuestra ropa, que absorben parte de esa energía. También calienta el suelo, las paredes y otros objetos próximos, modificando el intercambio radiativo que tenemos con nuestro entorno. Por eso, aunque el aire que nos rodea siga estando aproximadamente a la misma temperatura, nuestro balance energético cambia radicalmente.
Al entrar en la sombra perdemos de golpe esa aportación de radiación directa. Si además tenemos una temperatura ambiente de 14-18 ºC y aparece algo de viento, la pérdida de calor corporal aumenta y la sensación térmica puede cambiar muchísimo en apenas unos metros.

Es exactamente el mismo principio por el que un día soleado puede parecernos agradable aunque la temperatura del aire sea fresca. El Met Office señala que nuestro cuerpo responde no solo a la temperatura, sino también al Sol, el viento y la humedad, y que el contraste se vuelve especialmente evidente cuando desaparece la radiación solar directa.
Octubre: el mes del «ponte la chaqueta, quítate la chaqueta»
A la diferencia entre sol y sombra se suma en octubre una amplitud térmica diaria considerable: mañanas frescas y tardes todavía muy agradables obligan a vestirse prácticamente por capas.
En La Rioja lo conocemos perfectamente: es el «tiempo de la cebolla».
Sales temprano de casa y puedes encontrarte temperaturas de un solo dígito. Unas horas después, bajo un cielo despejado, el termómetro puede superar cómodamente los 20 ºC. Los valores climáticos de AEMET lo muestran bastante bien. En Logroño-Aeropuerto, durante octubre, la media de las temperaturas máximas del periodo 1991-2020 es de 20,6 ºC, mientras que la media de las mínimas se queda en 9,1 ºC: una diferencia de unos 11,5 ºC entre ambas referencias. AEMET
De ahí nuestro particular ciclo diario:
08:00 h → «Menos mal que he cogido la chaqueta».
15:00 h → «¿Para qué narices he traído la chaqueta?»
19:00 h → «¿Dónde he dejado la chaqueta?»

Octubre en estado puro.
Y probablemente por eso este mes no necesita demasiadas explicaciones meteorológicas para reconocerlo: basta con mirar alrededor y ver a media calle en manga corta y a la otra media con abrigo. ¿Y tu de qué equipo eres?
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