Cada año, meteorólogos y centros de predicción tropical rastrean patrones atmosféricos y oceánicos para anticipar el comportamiento de la temporada de huracanes en el Atlántico. Este año, las pistas son claras: el Atlántico se prepara para una temporada muy activa… y no solo EE.UU. podría estar en el punto de mira. También Europa —incluida España— debe prestar atención.
Vamos a repasar en detalle por qué 2025 puede marcar un antes y un después en cuanto a actividad ciclónica en el hemisferio norte, con apoyo visual en los mapas más recientes de la NOAA, ECMWF y expertos como Eric Webb o Michael Ferragamo, que ya nos avisan en la red social X.
ANOMALÍA DE ALTURA GEOPOTENCIAL A 500 HPA (JUNIO-JULIO´25)
Durante los meses de junio y julio, se ha consolidado una anomalía negativa muy acusada en altura sobre el Atlántico occidental y el este de EE.UU., con valores incluso inferiores a -60 metros respecto a la climatología (un «hundimiento» de esta capa de aire). Este tipo de patrón refleja un refuerzo de las vaguadas atlánticas y condiciones propicias para que:
- Se reduzca la cizalladura del viento en zonas críticas del Atlántico tropical.
- Se canalicen ondas del este africanas hacia el Caribe con más facilidad.
- Se establezca un patrón atmosférico favorable para la intensificación ciclónica.

Además, este tipo de configuración atmosférica puede facilitar que algunos sistemas tropicales sean capturados por el jet subtropical o incluso lleguen a Europa como ciclones extratropicales.
CORRELACIONES HISTÓRICAS CON IMPACTOS EN EEUU Y EUROPA
El mapa de correlaciones entre las anomalías a 500 hPa y la probabilidad de llegada de huracanes o sistemas tropicales a diferentes costas del hemisferio norte, muestra que el patrón actual tiene una alta correlación positiva (r > 0.4) con temporadas activas y con impacto directo en la costa este de Estados Unidos. Pero lo interesante es que también se aprecian correlaciones significativas en el SurOeste de Europa, lo que apunta a posibles efectos indirectos (como ciclones tropicales extratropicalizados afectando zonas del sur de la Península Ibérica, Islas Canarias y Marruecos).

Este patrón no es frecuente, pero cuando se presenta suele coincidir con temporadas donde hay uno o más eventos de impacto tropical en latitudes medias, como ocurrió con los restos de “Ophelia” (2017) o “Delta” (2005) o «Danielle» (2022).
LA MJO SE ALINEA CON LA ALTA ACTIVIDAD ATLÁNTICA
El diagrama de fases de la Oscilación Madden-Julian (MJO) indica que a finales de julio y comienzos de agosto la MJO ha salido del círculo de inactividad y se dirige con fuerza hacia fases 2 y 3, altamente favorables para el Atlántico tropical.

¿Qué implica esto?
- Aumento de la convección sobre África Occidental.
- Estimulación de las ondas del este (semilla de muchos huracanes).
- Mayor divergencia en altura sobre el Caribe.
Este tipo de activación coincide con las “ventanas de disparo” que suelen preceder fases activas como las que se esperan desde mediados de agosto.
CLIMATOLOGÍA HISTÓRICA: AGOSTO DISPARA EL INICIO DE LA ACTIVIDAD CICLÓNICA
Históricamente, agosto marca el inicio del núcleo de la temporada de huracanes. Regiones como:
- Antillas Menores
- Mar Caribe central
- Golfo de México
- Costa sudeste de EE.UU.
registran ya entre 30 y 70 tormentas por siglo (normalizadas). Esto implica un ritmo de entre 3 y 5 tormentas nombradas por mes, muchas de las cuales pueden convertirse en huracanes.

Cuando hablamos específicamente de huracanes, la climatología en agosto ya se concentra en las “autopistas ciclónicas” del Caribe, Bahamas, y costa este estadounidense, aunque también hay presencia en el Atlántico subtropical, que puede conectar con latitudes medias y europeas.

EL PICO DE LA TEMPORADA SE ACERCA: ¡OJO CON AGOSTO Y SEPTIEMBRE!
Este gráfico muestra de forma contundente cómo la actividad se dispara desde mediados de agosto y alcanza su clímax en torno al 10 de septiembre. Pero lo importante no es solo el pico, sino que:
- Desde el 15 de agosto hasta finales de septiembre se concentran los sistemas más potentes y duraderos.
- Es cuando la atmósfera suele estar más acoplada con las condiciones oceánicas (temperaturas cálidas, baja cizalladura, etc.).

No obstante, repetimos que las zonas donde está el foco es el Golfo de México, el Caribe y EEUU. En Europa no se preve la llegada de ninguno de estos sistemas, y sólo aumentará el riesgo entre la segunda mitad de agosto, septiembre y Octubre.
¿Y EUROPA? ¿Y EN ESPAÑA?
Aunque tradicionalmente el foco está en el Caribe y EE.UU., en años con patrones como el actual, los ciclones extratropicales derivados de sistemas tropicales pueden impactar a Europa occidental. España no es ajena: casos como “Ophelia” o “Vince” lo demuestran.
En concreto:
- Las anomalías actuales en Europa y el Mediterráneo podrían dejar un “pasillo” para la entrada de sistemas tropicales extratropicalizados durante la última parte de este verano y primera mitad del otoño.
- Si coinciden con situaciones de inestabilidad mediterránea o DANAs, ésta inestabilidad puede atraer los restos de ciclones, que pueden activar lluvias torrenciales, fuertes vientos o temporales marítimos incluso en la Península Ibérica o las Islas Canarias.

SEGUIREMOS LA EVOLUCIÓN EN VISTA DE LAS PREVISIONES
La combinación de MJO activa, anomalías en altura mantenidas, aguas cálidas y patrones favorables, todo apunta a una temporada de huracanes o sistemas tropicales muy activa en el Atlántico.
Aunque el foco esté en EE.UU. y el Caribe, España y Europa deben permanecer atentos, ya que este tipo de años favorece trayectorias más al norte y una posible interacción con sistemas mediterráneos.
Desde La Rioja Meteo seguiremos de cerca todos los sistemas que puedan afectarnos directa o indirectamente, con seguimiento especial de aquellos que puedan entrar en latitudes medias europeas.


Comentarios