Llevamos varios días inmersos en una auténtica ola de calor en La Rioja. Desde el pasado domingo, las temperaturas han superado ampliamente los valores habituales para finales de junio, con máximas por encima de los 40ºC en gran parte del valle del Ebro y noches tropicales, e incluso ecuatoriales, en algunas zonas.
Sin embargo, los modelos meteorológicos comienzan a dibujar cambios en el horizonte. No hablamos todavía de un final brusco del calor, ni mucho menos, pero sí de una situación atmosférica que podría empezar a desmontar progresivamente este episodio extremo durante la segunda mitad de la semana.
La clave estará, una vez más, en la evolución de las tormentas y en la posición final de la DANA que lleva días condicionando el tiempo en buena parte de la Península.
La DANA que «inició la ola de calor» también podría ponerle fin
La situación viene dada por una DANA que se descolgó a comienzos de semana hacia el entorno de Azores. Desde esa posición ha favorecido el ascenso de una masa de aire muy cálido de origen sahariano hacia la Península Ibérica, coincidiendo además con los días de mayor insolación del año. La combinación de ambas circunstancias ha dado lugar a temperaturas extraordinariamente altas para la época, situándonos de lleno en una de las situaciones más cálidas de este inicio de verano.
Según las últimas actualizaciones de los modelos, esa misma DANA comenzará a desplazarse progresivamente hacia la Península durante los próximos días. Con ella llegará aire más frío e inestable en altura, favoreciendo que la masa cálida vaya retrocediendo poco a poco hacia el este.

No será un cambio inmediato. De hecho, La Rioja quedará durante varios días en una especie de zona de transición entre la masa extremadamente cálida y el aire más fresco e inestable, como podemos ver en la animación de temperaturas a 850 hPa. Precisamente por ello la incertidumbre sigue siendo elevada. Lo que sí parece cada vez más probable es que la segunda mitad de la semana marque el inicio de una tendencia descendente en las temperaturas, aunque todavía dentro de valores plenamente veraniegos.

Del infierno de los 42ºC a un calor más propio de finales de junio
Antes de hablar de alivio térmico, todavía queda atravesar el tramo más duro del episodio. Todo apunta a que el miércoles 24 podría convertirse en una de las jornadas más cálidas de esta ola de calor. Las temperaturas podrían superar los 42ºC en diferentes zonas del valle del Ebro riojano, mientras que en áreas de la Ibérica se rondarían o incluso superarían los 35ºC.

A partir del jueves comenzaría un descenso progresivo de las temperaturas. Sin embargo, conviene ponerlo en contexto. No estamos hablando de una entrada de aire frío ni de un cambio radical de tiempo. Las máximas podrían seguir moviéndose entre los 35 y los 38ºC en el valle durante buena parte de la segunda mitad de la semana, mientras que en la Ibérica continuarían rondando los 30-32ºC.

Será probablemente durante el fin de semana cuando observemos una bajada más apreciable, especialmente de cara al domingo. Aun así, costará desalojar el calor acumulado tras tantos días consecutivos de temperaturas extremas. Podríamos pasar de registros excepcionales para la época a valores simplemente altos para finales de junio. Seguiremos hablando de calor, pero de un calor mucho más cercano a lo habitual en pleno verano riojano.

Las tormentas pueden ganan protagonismo a partir del jueves
A medida que la DANA se aproxime a la Península aumentará la probabilidad de tormentas en La Rioja. El problema es que seguimos moviéndonos en un escenario con una incertidumbre muy elevada.
La Rioja quedará situada justo en la zona de contacto entre masas de aire con características muy diferentes. Y en este tipo de situaciones pequeños desplazamientos pueden provocar cambios importantes en la distribución final de las tormentas. Por el momento, las últimas actualizaciones no muestran acumulados especialmente significativos de forma generalizada hasta el domingo. Sin embargo, eso no significa que no puedan desarrollarse tormentas localmente intensas.

De hecho, si el aire frío en altura consigue imponerse con mayor claridad sobre la masa cálida, el riesgo tormentoso aumentaría de forma notable. Por el contrario, si el aire sahariano mantiene su dominio durante más tiempo, las tormentas tendrían mayores dificultades para organizarse.
A día de hoy, las jornadas con mayor probabilidad de tormentas parecen concentrarse el jueves 25 y el domingo 28 de junio, aunque todavía queda margen para matizaciones. Habrá que seguirlo muy de cerca porque, en buena medida, del comportamiento de esas tormentas dependerá la velocidad con la que esta ola de calor vaya perdiendo intensidad sobre La Rioja.
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