Seguro que más de una vez has mirado al cielo durante una tarde de primavera o verano y has visto cómo comenzaban a aparecer pequeñas nubes blancas que, con el paso de las horas, crecían poco a poco hasta convertirse en auténticas torres nubosas. Son las conocidas como nubes de evolución.
Podríamos decir que se denominan nubes de evolución porque evolucionan a medida que el día avanza, y a modo general podríamos establecer el calor y la humedad presente en las capas bajas de la atmósfera como el perfecto «combustible de encendido» para este tipo de nubes, que sin embargo, necesitarán aire frío en capas altas para alcanzar su máximo desarrollo y esplendor.
¿Qué son las nubes de evolución? Nubes de desarrollo vertical
Las nubes de evolución son aquellas que se desarrollan verticalmente como consecuencia del ascenso del aire cálido desde la superficie terrestre. A diferencia de otras nubes que se extienden principalmente en horizontal, estas crecen hacia arriba, pudiendo alcanzar varios kilómetros de altura. Su aparición está íntimamente ligada a la convección atmosférica. Aunque el término pueda sonar complejo, la idea es sencilla: el aire caliente pesa menos que el aire frío, por lo que tiende a ascender. A medida que asciende se enfría y, si contiene suficiente humedad, el vapor de agua comienza a condensarse formando pequeñas gotas que dan lugar a las nubes.
Las nubes de evolución constituyen el primer paso en la formación de muchas tormentas. Sin embargo, no todas llegan a producir precipitación ni actividad eléctrica. Algunas apenas alcanzan un par de decenas de cientos de metros (1500/2000 metros) de desarrollo vertical, mientras que otras pueden convertirse en gigantescas nubes tormentosas (5000/12000 metros) capaces de generar lluvias intensas, granizo, rayos o fuertes rachas de viento.

Por este motivo, observar cómo evolucionan estas nubes resulta fundamental para comprender el tiempo que podemos esperar durante las siguientes horas.
¿Por qué se forman las nubes de evolución? Convección.
Durante las horas centrales del día, la radiación solar calienta la superficie terrestre. El suelo transmite parte de ese calor al aire que tiene encima, formando bolsas o burbujas de aire más cálidas que el entorno. Al ser menos densas, estas burbujas comienzan a ascender.
Según ganan altura, la presión atmosférica disminuye y el aire se expande. Como consecuencia, se enfría. Cuando alcanza una temperatura determinada, conocida como nivel de condensación, el vapor de agua que contiene comienza a transformarse en diminutas gotas líquidas. En ese momento nace la nube y de la diferencia de temperatura entre las capas bajas y las capas altas de la atmósfera, dependerá el desarrollo de la nube, la convección:
- Si la atmósfera es estable (sin aire frío en altura), ese crecimiento vertical se detendrá rápidamente.
- Pero cuando existe suficiente inestabilidad atmosférica (con aire frío en altura), el ascenso continúa y la nube sigue desarrollándose.

La inestabilidad o lo que llamamos «aire frío o bolsas de aire frío en altura» es uno de los ingredientes fundamentales para la formación de tormentas. Se produce cuando el aire cercano al suelo es relativamente cálido y húmedo mientras que en niveles altos de la atmósfera encontramos aire más frío. Cuanto mayor sea ese contraste térmico, mayor será la tendencia del aire a ascender, es decir, a la presencia de convección.
Cuanto más caliente está una masa de aire, menos densa y más ligera es y por ello tiende a ascender en vertical. En su ascenso se puede encontrar con 2 situaciones que marcarán su potencial evolución:
- Situación sin contraste de masas de aire, sin aire frío en capas altas. La masa de aire inicial asciende sobre su vertical pero ya desde capas medias se encuentra con otra masa de aire igualmente caliente que apenas permite cierta condensación y, por tanto, poco desarrollo de nubosidad. Hablamos entonces de nubes en el cielo tipo cúmulos, habitualmente cúmulos humilis o cúmulos mediocris, o también llamados cúmulos de buen tiempo.
- Situación con contraste de masas de aire, con aire frío en capas altas. Cuando la masa de aire inicial asciende sobre su vertical se encuentra con masas de aire más frías, lo que permite una importante condensación y crecimiento de la nube. Las corrientes ascendentes se mantienen en el interior de la nube, lo que favorece que la nube siga creciendo verticalmente. Dependiendo de otros factores más técnicos que favorecerán o inhibirán este crecimiento, podemos encontrar cúmulos congestus o incluso ya los cumulonimbos calvus o cumulonimbos incus con diversas familias de nubes accesorias.

En muchas ocasiones, basta observar el cielo desde media mañana hasta última hora de la tarde para comprobar cómo una pequeña nube aparentemente inofensiva puede transformarse en una tormenta plenamente desarrollada.
¿Dónde se forman las nubes de evolución en La Rioja?
Aunque las nubes de evolución pueden aparecer prácticamente en cualquier lugar, existen zonas especialmente favorables para su desarrollo. En La Rioja, los principales motores de la convección suelen encontrarse en las áreas montañosas. La razón es sencilla: las montañas obligan al aire a ascender, facilitando la convección y la formación de nubosidad.
La Ibérica riojana constituye uno de los mejores ejemplos. Las sierras de Cameros, Cebollera, Urbión o la Demanda actúan con frecuencia como auténticos disparadores naturales de la convección. Durante muchas tardes de primavera y verano es habitual observar cómo los primeros cúmulos comienzan a crecer sobre estas montañas antes de extenderse hacia otras zonas de la región.

La Sierra de Cantabria y el Toloño también desempeñan un papel importante. Aunque su altitud es menor que la Ibérica, su orientación y posición respecto a los flujos dominantes favorecen igualmente la aparición de nubosidad de evolución en situaciones propicias.
Esto no significa que las tormentas nazcan siempre en la montaña. Existen situaciones en las que la convección puede dispararse directamente sobre el valle. Sin embargo, la experiencia demuestra que las áreas montañosas suelen actuar como focos preferentes para la formación de estas nubes.
Meteofotos e imagenes reales de nubes de evolución
A continuación podemos ver un carrusel real de este tipo de nubes, a través de fotografías propias y fotografías de colaboradores de la página. Gracias a todos por ayudarnos a ilustrar la meteo….se agradece!! 🙂
En próximos post analizaremos este tipo de estructuras nubosas por separado a través de nuevas infografías e imágenes. Recordad que podéis enviar vuestras fotografías por correo a:
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[…] en el interior de las nubes llamadas cumulonimbos (un tipo de nubes de las que ya hablamos >> en este otro post<<). Para que se formen este tipo de nubes es necesario que existan corrientes de aire cálido […]
Siempre que escucho en la tele «nubes de evolución» me pregunto ¿es que hay nubes que no evolucionan?
Pocas luces tenía que tener quien les puso nombre y pocas parecen tener quienes lo hacen suyo…
Es una opinión.
Efectivamente Rafael todas las nubes evolucionan, pero son las nubes de desarrollo vertical las que más lo hacen o lo hacen mediante un proceso específico. Como has podido leer en mi post, estas nubes evolucionan por las corrientes de aire ascendentes que terminan formando verdaderos monstruos meteorológicos partiendo tan sólo de un pequeño cúmulo. Desde luego que toda opinión es válida, pero no olvides que son llamadas así por profesionales con estudios específicos, que cuando menos, merecen reconocimiento y respeto.
[…] aire frío en capas altas. Si os interesa la formación de este tipo de nubes podéis consultar >> este post […]
[…] Cuando la velocidad de ascenso es muy elevada (fuerte convección), puede aparecer en lo alto un pileus, ese velo indica un desarrollo vertical de la nube «explosivo». El contraste térmico de calor en superficie con aire frío en altura (–20 °C a –40 °C a 5000 metros) es clave para «disparar» y sostener la convección y para el desarrollo de esta fase. Es por ello por lo que se suele hablar de nubes de evolución, como analizábamos en un anterior art… […]
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