Tras la leve bajada de temperaturas y las tormentas que han afectado a La Rioja durante el fin de semana, la nueva semana comenzará con una atmósfera bastante más tranquila. El sol volverá a ganar terreno y el calor recuperará rápidamente el protagonismo, especialmente entre el lunes 17 y el miércoles 19 de agosto.
Sin embargo, esta vez el calor podría tener fecha de caducidad. La configuración atmosférica comenzará a cambiar durante la segunda mitad de la semana, favoreciendo primero la aparición de tormentas y, posteriormente, la posible llegada de precipitaciones de carácter frontal. Un tipo de lluvia más propio de las estaciones de transición y que empieza a recordarnos que, por mucho que este verano se esté haciendo eterno, agosto también avanza.
El calor volverá a apretar hasta el miércoles
La primera mitad de la semana estará marcada por cielos generalmente poco nubosos y un nuevo ascenso de las temperaturas. No parece que vayamos a regresar al calor extremo de episodios anteriores, pero sí tendremos valores elevados para la segunda quincena de agosto.
En Logroño, como referencia para la Ribera del Ebro, las máximas previstas pasarían de unos 34 ºC el lunes a 35 ºC el martes, alcanzando alrededor de 37 ºC durante el miércoles. Las mínimas también se mantendrían altas, próximas a los 18-20 ºC, por lo que todavía podrían registrarse algunas noches tropicales.

El «calentamiento» también se dejará sentir en la Ibérica. En Villoslada de Cameros, a algo más de 1.000 metros de altitud, las máximas subirían desde los 29 ºC del lunes hasta aproximadamente 32 ºC el martes y 33 ºC el miércoles. Valores muy elevados para una localidad de montaña y que reflejan bien el último coletazo cálido antes del posible cambio de patrón.

El anticiclón se verticaliza y abre la puerta a los primeros frentes
La novedad más interesante aparecerá entre el miércoles 19 y el jueves 20. El anticiclón de las Azores tenderá a verticalizarse sobre el Atlántico, extendiéndose hacia latitudes más septentrionales. Esta configuración facilitaría el descenso de una vaguada y la entrada de aire más fresco desde el norte o noroeste.
En una primera fase, la aproximación del aire frío en altura podría romper en forma de tormentas. Posteriormente, si la vaguada termina profundizando y avanzando como señalan buena parte de los modelos, La Rioja podría quedar expuesta al paso o al roce de varios frentes atlánticos entre el jueves y el domingo.

Esto no significa que el verano haya terminado, ni mucho menos. Pero sí sería una nueva señal de desgaste del patrón atmosférico que nos ha acompañado durante buena parte de julio y agosto.
Acumulados próximos a 40 litros, pero con una enorme discrepancia
La comparativa de precipitaciones refleja bastante bien la incertidumbre. La mayoría de los modelos permiten que la vaguada afecte activamente a La Rioja entre el jueves 20 y el domingo 23, aunque existen diferencias importantes en la distribución y cantidad de lluvia.
El modelo europeo ECMWF presenta el escenario más lluvioso. Dibuja acumulados aproximados de 5 a 15 l/m² en amplias zonas de la Ribera, aumentando claramente hacia la Ibérica riojana, donde podrían superarse los 20 o 30 l/m² y alcanzarse localmente entre 40 y 50 l/m² en sectores montañosos. No serían, por tanto, 40 litros generalizados en toda la comunidad, sino máximos locales favorecidos por el relieve y la persistencia de las precipitaciones.

ICON también apuesta por la llegada de lluvias, aunque con acumulados más moderados: generalmente entre 5 y 20 l/m², con cantidades superiores en el oeste y en zonas de montaña. El modelo suizo MRF ofrece una distribución más irregular, con cantidades próximas a 5-15 l/m² y algún máximo local que podría rondar los 25-30 l/m².
En el extremo contrario se sitúa el GFS. El modelo americano apenas deja precipitación porque favorece la formación de una nueva borrasca al oeste de la Península. Esa borrasca interrumpiría el flujo fresco del norte, frenaría el avance de los frentes y favorecería una nueva entrada de aire cálido.
Los modelos, por tanto, todavía no reman completamente en la misma dirección. El escenario mayoritario apunta hacia un final de semana fresco e inestable, pero la alternativa cálida y seca del GFS sigue sobre la mesa. Habrá que seguirla porque cambiaría por completo el pronóstico del fin de semana.
Brusco cambio en cifras: hasta 12 ºC menos para recordar que el verano no es eterno
Si termina imponiéndose el escenario actualmente mayoritario, el descenso térmico será muy acusado. En Logroño, la máxima podría pasar de unos 37 ºC el miércoles a 27 ºC el jueves. El viernes y el sábado apenas se alcanzarían los 25 ºC, lo que supondría una caída acumulada de unos 12 ºC en apenas tres días. Las mínimas también descenderían progresivamente, desde los 20 ºC del miércoles hasta valores próximos a 12 ºC durante el sábado.

De momento, todo apunta a una semana partida en dos: calor y estabilidad hasta el miércoles; tormentas, posibles lluvias frontales y un fuerte descenso térmico durante su segunda mitad. No obstante, habrá que vigilar las próximas actualizaciones del GFS por si finalmente se lleva el gato al agua y el calor vuelve a ganar terreno durante el fin de semana.
Lo iremos matizando. El verano todavía no ha terminado, pero comienza a demostrar que tampoco es eterno. Y menos mal… porque menudo verano.
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