Las últimas actualizaciones de los modelos mantienen, a grandes rasgos, el escenario que veníamos analizando en nuestra anterior predicción. Sin embargo, pequeños cambios en la posición de las piezas atmosféricas permitirán que la masa de aire más cálido se desplace temporalmente hacia el este y que La Rioja disfrute de un respiro durante el viernes 31 de julio.
Será un alivio evidente, aunque breve. El descenso de las temperaturas permitirá romper temporalmente los criterios propios de una ola de calor, pero no estaremos ante un cambio de patrón consolidado. Durante el sábado y, especialmente, el domingo, los termómetros volverán a subir.
El viento del norte abrirá un paréntesis en el episodio de calor.
La situación viene dada por un ligero desplazamiento hacia el este del área de bajas presiones situada en el entorno de las Azores. Este movimiento empujará algo más de lo previsto la masa de aire cálido de origen norteafricano que permanece instalada sobre la Península Ibérica.

Al mismo tiempo, el anticiclón tenderá a introducir una cuña desde el noroeste peninsular, favoreciendo un role transitorio de los vientos hacia componentes norte y noroeste.
Esta nueva configuración permitirá la llegada de una masa de aire algo más fresca hacia el valle del Ebro y provocará un descenso apreciable de las temperaturas en La Rioja. No será una irrupción fría ni un cambio excepcional, sino un ajuste pasajero de la circulación atmosférica. El viernes podremos respirar algo mejor y abandonaremos durante unas horas las temperaturas propias de una ola de calor.
Hasta 10ºC menos para despedir el mes de julio
El descenso térmico del viernes 31 será acusado en buena parte del territorio riojano. Las temperaturas máximas podrán bajar entre 6 y 10ºC respecto a las jornadas anteriores, poniendo fin al tramo más extremo de este episodio.
En la Ribera Baja todavía podrían alcanzarse puntualmente los 34-35ºC, pero en la mayor parte del valle las máximas quedarán más cerca de los 30-33ºC.

En la Ibérica riojana, los registros máximos permanecerán generalmente por debajo de los 30ºC, dejando un ambiente mucho más llevadero que el de los últimos días.
Las temperaturas nocturnas también comenzarán a descender, aunque el cambio será inicialmente más discreto. Será durante las madrugadas del sábado y el domingo cuando el alivio se note con mayor claridad, con mínimas de entre 17 y 19ºC en buena parte de la Ribera. En áreas de la Ibérica, las mínimas podrán situarse alrededor de los 13-15ºC, valores ideales para ventilar las viviendas y descansar después de varias noches mucho más cálidas.
El calor volverá a repuntar durante el fin de semana
Después del descenso del viernes, los vientos volverán a rolar progresivamente hacia componentes este y nordeste, favoreciendo una nueva recuperación de las temperaturas. El sábado comenzaremos a notar ya un ligero ascenso, aunque será el domingo cuando se produzca el nuevo pico de calor en La Rioja.
Las máximas volverán a subir en el valle, aunque por el momento no parece que vayamos a recuperar los valores más extremos alcanzados durante esta ola de calor. Será un ambiente nuevamente muy cálido, pero dentro de registros algo más contenidos.


Este comportamiento irregular permitirá que el episodio pierda continuidad térmica y rompa temporalmente los criterios de ola de calor durante el viernes. Sin embargo, eso no significa que termine el calor ni que la atmósfera haya cambiado definitivamente de patrón. Simplemente estaremos ante una tregua entre dos repuntes térmicos.
Sin lluvias significativas y con calor moderado durante el comienzo de agosto
Para quienes esperan precipitaciones, las noticias siguen siendo poco alentadoras. Aunque la inestabilidad se acercará al noroeste de la Península, los modelos no prevén que consiga alcanzar La Rioja de forma significativa durante el fin de semana. Por tanto, seguiremos con tiempo seco y con muy pocas opciones de chubascos.
Existe la posibilidad de que durante el lunes pueda desarrollarse alguna tormenta, pero la incertidumbre es todavía muy elevada y no puede considerarse, por ahora, un escenario suficientemente consistente.

Mirando hacia la primera mitad de la próxima semana, el calor seguirá presente, aunque todo apunta a que no alcanzará el rango propio de una nueva ola de calor. En la Ribera del Ebro las máximas podrían situarse entre los 34 y los 37ºC, con mínimas de 18-20ºC. En la Ibérica se esperan máximas de alrededor de 30-32ºC y mínimas de 14-16ºC.


Seguirá haciendo calor, como corresponde a comienzos de agosto, pero previsiblemente hablaremos de temperaturas altas y no de los valores extraordinarios que han marcado este final de julio.
Después de un mes realmente difícil, cualquier grado menos será bienvenido.
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