Entre el 18 de mayo y el 18 de agosto, el calor dominó claramente la evolución térmica de Logroño: 76 de los 93 días analizados se situaron en categorías cálidas y 30 fueron extremadamente cálidos. La señal tampoco se limitó a la capital riojana. Junio fue el segundo más cálido registrado en La Rioja desde 1961 y julio terminó convirtiéndose en el mes más cálido de toda la serie regional. Al mismo tiempo, Europa occidental ha vivido su periodo junio-julio más cálido y la temperatura superficial de los océanos alcanzaba valores récord. No hablamos únicamente de algunos picos aislados, sino de una persistencia térmica cálida realmente significativa
Logroño «on fire»: 76 de 93 días en el lado cálido
Para analizar el comportamiento térmico de Logroño hemos utilizado los percentiles de la temperatura media diaria calculados con nuestra herramienta CLIMA de Snowy, calculados con ERA5-Land respecto al periodo climatológico 1991-2020.
Los percentiles indican la posición de cada jornada dentro de la distribución histórica de temperaturas para fechas comparables. Un percentil 95 significa que la temperatura media de ese día fue superior a aproximadamente el 95 % de los valores climatológicos de referencia. No significa que hiciera un 95 % más de calor ni permite, por sí solo, identificar una ola de calor.


Percentiles de la temperatura media diaria en Logroño durante mayo (izda) y junio (dcha) de 2026 respecto al periodo 1991-2020. Fuente: Snowy.es, datos ERA5-Land.
Los resultados entre el 18 de mayo y el 18 de agosto son muy contundentes:
- 76 de 93 días fueron cálidos, muy cálidos o extremadamente cálidos: un 81,7 %. (percentil 60 o superior)
- 55 días fueron muy o extremadamente cálidos: un 59,1 %. (percentil 80 o superior)
- 30 días fueron extremadamente cálidos: un 32,3 %. (percentil 95 o superior)
- Solo ocho jornadas estuvieron dentro de la normalidad.
- Nueve días fueron fríos o muy fríos.
- No hubo ningún día extremadamente frío.
En una distribución climatológica equilibrada, los días extremadamente cálidos deberían representar aproximadamente un 5 % del total. En este periodo alcanzaron el 32,3 %, más de seis veces la frecuencia esperable.


Percentiles de la temperatura media diaria en Logroño durante julio (izda) y agosto (dcha) de 2026 respecto al periodo 1991-2020. Fuente: Snowy.es, datos ERA5-Land.
La secuencia comenzó a tomar forma en la segunda mitad de mayo. Después de un día 18 todavía normal, el calor fue ganando terreno rápidamente y, entre el 21 y el 29 de mayo, Logroño encadenó nueve jornadas extremadamente cálidas.
Junio mantuvo la tendencia, especialmente durante su segunda mitad, mientras que julio presentó una de las secuencias más persistentes: entre los días 4 y 24 se contabilizaron 21 jornadas consecutivas en categorías cálidas o superiores.
Tras una breve interrupción entre el 25 y el 27 de julio, el calor regresó. Desde el 28 de julio hasta el 18 de agosto se acumularon otros 22 días consecutivos en el lado cálido. Agosto no fue el periodo con mayor número de días extremos, pero sí uno de los más persistentes: hasta el día 18 no se había registrado ninguna jornada normal o fría.
Más que por una máxima aislada, este periodo destaca por el fuerte desplazamiento de toda la distribución térmica hacia valores elevados y por la escasez de descansos frescos. Algo que ya forzaban las predicciones climáticas de la que nos hicimos eco en nuestro articulo sobre el Cambio Climático.

Verano en La Rioja: de un mayo muy cálido al mes más cálido de la serie histórica
Los avances climatológicos de AEMET confirman que este comportamiento no se limitó a Logroño, aunque existen algunos matices entre la capital y el conjunto de la comunidad.
Mayo de 2026 fue muy cálido en La Rioja, con una anomalía regional de +1,5 °C respecto a 1991-2020. Se convirtió en el sexto mayo más cálido desde 1961. En Logroño Aeropuerto, sin embargo, la anomalía fue de +0,7 °C y el mes quedó clasificado como térmicamente normal. Los días frescos de la primera mitad compensaron parcialmente el intenso episodio cálido con el que terminó el mes.
Junio dio un salto considerable. La temperatura media regional se situó 3,7 °C por encima de lo habitual, por lo que AEMET lo clasificó como extremadamente cálido. Fue el segundo junio más cálido desde 1961, únicamente por detrás de junio de 2025. En Logroño Aeropuerto, la anomalía alcanzó +3,6 °C.


Anomalías de temperatura en La Rioja durante mayo de 2026 (izda): mes muy cálido con +1,5 °C.
Anomalías de temperatura en La Rioja durante junio de 2026 (dcha): segundo junio más cálido desde 1961. Fuente: AEMET.
Julio llevó la anomalía todavía más lejos. El promedio regional fue 3,9 °C superior a la normal climatológica, con anomalías que oscilaron entre +3,6 °C en Alfaro y Enciso y +4,5 °C en Anguiano-Valvanera.

Julio de 2026 fue el mes más cálido registrado en La Rioja desde 1961, con una anomalía regional de +3,9 °C. Fuente: AEMET.
Según AEMET, julio de 2026 no solo fue el julio más cálido de la serie regional: también se convirtió en el mes más cálido registrado en La Rioja desde 1961. Logroño Aeropuerto presentó igualmente una anomalía de +3,9 °C y un carácter extremadamente cálido.
La evolución resulta muy clara: mayo inició el horno, junio consolidó el calor y julio lo llevó hasta un nuevo máximo regional histórico.
No fue solo La Rioja y España: Europa occidental también vivió un periodo excepcional
Los mapas de Copernicus muestran que esta sucesión de episodios cálidos tuvo una dimensión mucho mayor, aunque no afectó de la misma manera a todo el continente.
Mayo de 2026 fue el séptimo más cálido registrado en Europa. La media mensual, sin embargo, oculta un cambio muy brusco: alrededor del 20 de mayo, buena parte de Europa occidental pasó de temperaturas relativamente frescas a una ola de calor inusualmente temprana e intensa.
Junio de 2026 fue el segundo más cálido registrado en el conjunto de Europa, con una anomalía de +1,78 °C. En Europa occidental fue directamente el junio más cálido de la serie, con +3,06 °C respecto a 1991-2020.
En julio de 2026 apareció un marcado contraste entre el oeste y el este del continente. Las temperaturas relativamente frescas en Europa oriental redujeron el promedio europeo, pero Europa occidental registró su segundo julio más cálido, con +2,53 °C.



Anomalía de la temperatura del aire en mayo, junio y julio de 2026 respecto a 1991-2020. Fuente: C3S/ECMWF, ERA5.
El resultado conjunto fue excepcional: junio y julio formaron el periodo bimensual más cálido registrado en Europa occidental, con una temperatura media 2,79 °C superior a la normal. El anterior récord fue superado por 0,89 °C.
Océanos récord, menos alivio térmico y un El Niño en intensificación
La atmósfera no fue el único componente del sistema climático con temperaturas excepcionalmente elevadas. Mayo registró la segunda temperatura superficial del mar más alta para ese mes, mientras que junio y julio establecieron nuevos récords mensuales en los océanos situados entre 60°S y 60°N.
En julio, la temperatura superficial media alcanzó 20,96 °C, superando en 0,07 °C el anterior récord mensual. Además, desde el 19 de junio, cada jornada había registrado la temperatura oceánica más alta observada para esa fecha. También se detectaron valores récord en los mares europeos, especialmente en el Mediterráneo occidental y junto a las costas atlánticas.



Anomalía de la temperatura superficial del mar en mayo, junio y julio de 2026 respecto a 1991-2020. Fuente: C3S/ECMWF.
Un mar más cálido no deja de moderar las temperaturas costeras, pero parte de su capacidad para proporcionar alivio térmico se reduce. Cuando el agua presenta temperaturas muy elevadas, las brisas marítimas parten de una superficie más cálida, favoreciendo una menor bajada nocturna, mayor humedad y un aumento del estrés térmico en las costas.
El calentamiento oceánico también afecta al ciclo del carbono. El CO₂ es menos soluble en aguas cálidas y una mayor estratificación dificulta su transporte hacia las capas profundas. Esto no significa que los océanos estén dejando de absorber dióxido de carbono: continúan funcionando como un enorme sumidero.
El Global Carbon Budget 2025 estima que el océano absorbió alrededor del 29 % de las emisiones de CO₂ durante 2015-2024. Sin embargo, el cambio climático y la variabilidad natural redujeron su capacidad de absorción aproximadamente un 7,1 % respecto a un escenario sin esos efectos.

A este escenario se suma un El Niño que ya está presente y fortaleciéndose. El último análisis de NOAA señala una probabilidad superior al 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027. También existe un 69 % de probabilidad de que el trimestre octubre-diciembre alcance una intensidad sin precedentes desde 1950, aunque continúa siendo una previsión y no un récord confirmado.
Copernicus considera que el desarrollo de El Niño ha contribuido parcialmente a los récords de temperatura oceánica global. Sin embargo, no podemos atribuirle directamente el calor registrado en Logroño, La Rioja, España o Europa occidental. La influencia de El Niño sobre Europa es más indirecta y variable, mientras que los bloqueos anticiclónicos persistentes fueron el principal mecanismo atmosférico que favoreció la acumulación de calor durante este periodo.

El Niño pudo añadir calor al contexto oceánico y global, pero no explica por sí solo lo sucedido en La Rioja estos meses. Ha sido una pieza más dentro de una atmósfera y unos océanos que ya partían de niveles térmicos excepcionalmente elevados.
A la espera de los estudios de atribución que lo confirmen, el cambio climático vehiculizado por el calentamiento global, tiene todas las papeletas de haber alcanzado un nuevo hito cálido en este planeta en el que vivimos: la Tierra. Y no tenemos otra de repuesto…
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